El violento desmembramiento de la República Federal Socialista de Yugoslavia, que comenzó en junio de 1991 con la declaración de independencia de Eslovenia y de Croacia, desembocó en la mayor crisis de refugiados en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Los combates estallaron primero en Eslovenia, pero su alcance fue limitado y duraron sólo unos días.
El primer estallido de violencia importante tuvo lugar en Croacia, donde residía una población minoritaria de más de medio millón de serbios. Tras la declaración de independencia de Croacia, el ejército yugoslavo y paramilitares serbios se hicieron rápidamente con el control de un tercio del territorio croata, sólo en 1991, unas 20.000 personas perdieron la vida.
En 1992, la guerra se extendió a la vecina Bosnia y Herzegovina, con consecuencias aún más devastadoras. Bosnia y Herzegovina era la república de la antigua Yugoslavia donde existía el mayor grado de mezcla étnica.
Cuando Bosnia y Herzegovina declaró su independencia en marzo de 1992, el gobierno de Serbia, encabezado por el presidente Slobodan Milosevic, juró combatir en defensa de la minoría serbia de Bosnia. Unos días después, fuerzas paramilitares serbias irrumpieron en la región oriental de la república y comenzaron a matar o expulsar a los residentes croatas y musulmanes.
Lógicamente esta situación generó numerosos "niños de la guerra" y múltiples y diversas necesidades estructurales.
A partir de esta situación surge nuestra iniciativa de presentar varios proyectos entre los que podemos destacar los siguientes:
Si desea más información, podrá encontrarla en nuestro dossier de prensa.